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El riesgo país cerró en 518 puntos básicos, con una baja de -9 bps en la rueda. En la semana acumula un recorte de -39 bps, mientras que en el mes la compresión alcanza los -69 bps.
El indicador se mantiene en la zona de los 500 puntos, un rango que refleja una mejora en la percepción de riesgo sobre Argentina, aunque todavía lejos de implicar una normalización plena.
Los bonos soberanos en dólares cerraron con una rueda positiva. En la curva de ley extranjera, el tramo medio y largo volvió a liderar.
Globales como GD35, GD38 y GD41 mostraron subas en torno al 0,2%–0,3% en el día y acumulan avances sólidos en la semana (entre 2,7% y 3,8%) y en el mes, con compresiones que ya superan el 2% al 4%. El GD46, en cambio, quedó prácticamente flat.
En los bonares, el comportamiento fue incluso más firme. AL30, AL35 y AL41 subieron entre 0,1% y 0,2% en la rueda, con ganancias semanales arriba del 3% y mejoras mensuales que llegan hasta 5% en algunos tramos.
Las TIR acompañan esa compresión: los globales largos ya operan en la zona de 9,4%–9,6%, mientras que los tramos más cortos se ubican entre 7% y 8%.
La jornada para emergentes fue de mixta a negativa. Bonos de mayor beta como Ucrania mostraron caídas relevantes (hasta -2,4%), y otros créditos high yield como Egipto o Nigeria también operaron en rojo. Incluso dentro de LatAm, el comportamiento fue más débil: Brasil cayó levemente, mientras que El Salvador y Turquía mostraron variaciones negativas o marginales.
Fernando Ibarra, analista financiero en Emerald Capital, dijo a El Cronista que el riesgo país en la zona de los 500 puntos se ubica cerca de los mínimos del año, con un piso en febrero de 480 bps, pero advirtió que más que marcar un nuevo piso, refleja un mercado que mejoró su visión sobre Argentina, aunque todavía con cautela.
En ese sentido, señaló que hay señales positivas claras: el ajuste fiscal, una menor emisión monetaria y un Banco Central que viene comprando dólares de forma sostenida. Remarcó que este último punto es clave, ya que la acumulación de reservas mejora la capacidad de pago y refuerza el respaldo de la deuda en el corto plazo.
Al mismo tiempo, explicó que la reciente volatilidad del riesgo país se dio en un contexto internacional más inestable, atravesado por el conflicto en Medio Oriente, que presionó al alza las tasas globales.
Sin embargo, advirtió que aún persisten desafíos relevantes: “Consolidar el nivel de reservas, terminar de ordenar el frente monetario y avanzar hacia una salida más clara del cepo cambiario”. Sostuvo que, mientras esos factores no se afiancen, el mercado seguirá exigiendo tasas elevadas.
En cuanto a la deuda, indicó que el mercado empieza a mostrarse más selectivo, con preferencia por bonos cortos e intermedios, especialmente aquellos con vencimientos preelectorales, mientras que los títulos de más largo plazo quedan a la espera de señales políticas más contundentes.
Por su parte, Nicolás Olive, analista de Rudolph, explicó que el nivel actual del riesgo país requiere descomponerlo para entender mejor su dinámica.
Por un lado, señaló el tramo corto de la curva, correspondiente a los vencimientos bajo la actual administración. “Allí, los precios de los bonos reflejan que el mercado no ve mayores problemas de pago”, dijo Olive.
“Ese riesgo implícito ronda los 200 puntos básicos, un nivel que considero razonable para un país con el historial de Argentina”, agregó.
Por otro lado, el tramo largo, el que suele capturar el indicador de riesgo país, se mantiene en niveles significativamente más altos. Según explicó, esa diferencia no responde tanto a una cuestión técnica como política.
“En ese horizonte, el mercado no está evaluando capacidad de pago en sí, sino incertidumbre sobre el respeto de los contratos en el futuro. Es, en esencia, una prima por riesgo político o de no pago”, dijo el estratega.
De cara a lo que viene, sostuvo que a medida que avance el calendario electoral y se definan candidatos, el mercado comenzará a incorporar esa incertidumbre en precios, especialmente ante encuestas con resultados dispares.
Ese proceso, advirtió, tiende a aumentar la volatilidad. En ese marco, consideró que hoy no hay un candidato que ofrezca mayor certidumbre que el oficialismo en términos de compromiso de pago y acceso al financiamiento. Incluso recordó que, cuando Javier Milei fue electo, predominaba la incertidumbre, mientras que hoy el mercado opera sobre un escenario conocido, aunque imperfecto.
A este cuadro se suma el frente externo. Olive remarcó que, en contextos de estrés global, ya sea por tensiones geopolíticas o suba de tasas, los flujos tienden a salir de activos riesgosos y refugiarse en activos seguros.
En cuanto a la dinámica de los bonos, planteó que la clave pasa por entender la asimetría. Recordó que, cuando los precios estaban en la zona de 16/20, el mercado descontaba un escenario extremo, lo que dejó poco margen para caídas adicionales y habilitó un rebote rápido hacia niveles de 35–40. Desde entonces, la suba continuó acompañando la mejora en la política económica.
“El punto no es ideológico, es técnico”, sintetizó. Para el inversor particular, concluyó, gran parte del recorrido ya fue capturado y la relación riesgo-retorno dejó de ser tan favorable. Distinto es el caso de los inversores institucionales, que operan bajo otras necesidades y horizontes.
La renta variable
Los ADR argentinos en Wall Street cerraron con mayoría de subas, pero con un tono bastante más selectivo que en ruedas anteriores. No fue un rally generalizado: hubo rotación clara y algunas señales de fatiga en los pesos pesados.
El liderazgo volvió a estar en los papeles más vinculados a la economía real y al ciclo local. Bioceres (+10,1%) se destacó ampliamente, con un movimiento que ya empieza a despegarse del resto. Detrás, el bloque más consistente fue el de energía e infraestructura: Central Puerto (1,4%), TGS (1,6%), Pampa (0,6%) y YPF (0,8%) cerraron todos en verde, acompañando la mejora del contexto global y el sostén del precio del crudo.
También hubo buen tono en real estate y consumo: Cresud (1,3%) e IRSA (0,8%), mientras que Loma Negra (1,1%) se acopló con una dinámica más ligada a la actividad.
El sector financiero, en cambio, mostró otra cara. Si bien BBVA (1,6%) y Supervielle (1,5%) lograron sostener subas, los bancos más representativos quedaron bajo presión: Galicia (0,8%) y Macro (1,2%) cerraron en rojo.
En Buenos Aires, el S&P Merval mantuvo el piso de los u$s 2000, pero moderó las subas y terminó en u$s 2.011,11. La mayor suba fue para Transener con 3,1%, mientras que la baja más marcada fue para Aluar con 1,8%.
El S&P 500 y el Nasdaq avanzan a nuevos récords con el foco puesto en Medio Oriente
El S&P 500 y el Nasdaq, con fuerte peso tecnológico marcaron nuevos máximos de cierre por segunda jornada consecutiva este jueves, impulsados por el optimismo de que lo peor del conflicto en Medio Oriente habría quedado atrás, luego de que Israel aceptara un alto el fuego temporal con Líbano y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalara la posibilidad de retomar negociaciones con Irán durante el fin de semana.
Si bien las expectativas de avances diplomáticos impulsaron el sentimiento esta semana, algunos estrategas advierten que se necesitan señales más concretas de paz para sostener el rally. Aun así, en el mercado de opciones, el posicionamiento y el momentum sugieren que la reciente suba de las acciones podría tener margen para continuar.
En números, el Dow Jones subió 115 puntos (0,2%) a 48.578,72; el S&P 500 ganó 18,33 puntos (0,3%) a 7.041,28; y el Nasdaq avanzó 86,69 puntos (0,4%) a 24.102,70. Tanto el S&P 500 como el Nasdaq marcaron máximos intradiarios durante la jornada. El Nasdaq acumuló su duodécima suba consecutiva, la racha más larga desde julio de 2009, tras la crisis financiera global.
A nivel sectorial, la mayoría de los once sectores del S&P 500 cerraron en alza. Salud fue el de peor desempeño, con una caída del 0,8%, mientras que energía lideró las subas con un avance del 1,6%, en línea con el repunte del petróleo.
Los inversores también reaccionaron a los primeros balances del trimestre. PepsiCo subió 2,3% tras superar las estimaciones de ganancias, mientras que Abbott cayó 6% a mínimos desde noviembre de 2023 luego de recortar su guía anual. La mayor baja del S&P 500 fue para Charles Schwab, que se desplomó 7,6% tras sus resultados.
En el after market, Netflix cayó 8% luego de presentar sus números trimestrales, mantener sin cambios su proyección de ingresos para 2026 y anunciar la salida de su cofundador, Reed Hastings, en junio.
El S&P 500 registró 20 nuevos máximos de 52 semanas y un mínimo, mientras que el Nasdaq acumuló 129 nuevos máximos y 39 mínimos. El volumen operado alcanzó los 18.220 millones de acciones, por debajo del promedio de 19.110 millones de las últimas 20 ruedas.
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