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Los bonos soberanos en dólares cerraron el lunes con mayoría de bajas a lo largo de la curva, aunque sin caídas pronunciadas en la rueda diaria. En el tramo corto, los bonares mostraron descensos moderados, en torno al 0,7%/0,8%, mientras que en el resto de la curva las variaciones fueron más acotadas.
En el segmento medio y largo, tanto bonares como globales registraron bajas leves, en general por debajo del 1%. El riesgo país, en este contexto, subió hasta 637 puntos básicos tras trepar 11 puntos en la jornada.
Al respecto, Francisco Speroni, estratega en renta fija de Cohen, dijo a El Cronista que, al analizar el escenario de lo general a lo particular, la Argentina es impactada, en primer lugar, por un contexto global adverso.
“La suba del Brent a niveles de u$s 110 por barril elevó las expectativas de inflación en Estados Unidos, lo que llevó al mercado a descontar que no habrá recortes de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) durante 2026 e incluso a considerar una suba en 2027”.
Speroni analizó que este cambio en las expectativas provocó una ampliación de spreads, “pues se encareció el costo de financiamiento a nivel global y, por extensión, el de la deuda argentina. Al mismo tiempo, el alza del petróleo impulsó al S&P Merval, al favorecer especialmente a las acciones energéticas y utilities, que en conjunto representan cerca del 38% del índice”, señaló a modo de explicar el desacople.
En el plano local, Speroni señaló que persisten desequilibrios relevantes. La inflación se mantiene resistente a la baja y, aunque en el cuarto trimestre de 2025 se observó cierta recuperación de la actividad, el desempeño sigue siendo heterogéneo entre sectores. La industria y la construcción continúan rezagadas, el desempleo muestra una tendencia al alza y la mora en créditos a hogares se ubica en niveles no vistos en más de dos décadas.
A esto se suma el ruido político, que comienza a erosionar la imagen del Gobierno y reduce la probabilidad de una reelección en 2027, y lo cual genera incertidumbre sobre la capacidad de pago de la deuda, opinó el experto.
Y advirtió: “En paralelo, si bien el BCRA acumula compras cercanas a u$s 3800 millones en lo que va del año, su utilización —pagos a organismos internacionales, cancelaciones de BOPREAL y ventas al Tesoro para cubrir vencimientos— impide que se traduzcan en una acumulación neta de reservas".
Por su parte, Alejandro Fagan, estratega en Balanz, señaló que, si bien la reacción de los bonos al fallo por YPF fue hasta ahora algo tímida, “posiblemente condicionada por el contexto internacional”, la noticia debería actuar como un catalizador positivo, ya que reduce de manera significativa la deuda contingente del Tesoro.
En esa línea, sostuvo que la acumulación de reservas tendería a consolidarse durante la cosecha y que, junto con una mayor claridad sobre las fuentes de financiamiento, podrían convertirse en factores clave para una compresión del riesgo país.
Mariano Ortiz Villafañe, chief economist de Aldazabal y Cía, explicó que el mercado probablemente ya descontaba que un fallo adverso en el caso YPF derivaría en una negociación para cancelar la obligación mediante la entrega de bonos, “dado que un pago en efectivo de esa magnitud resultaba poco verosímil”.
Ese escenario implicaba una mayor presión sobre las cuentas fiscales, pero principalmente en el mediano y largo plazo. Sin embargo,“la atención de los inversores hoy está concentrada en un horizonte más corto, entre 2026 y 2027, donde el foco pasa por la sostenibilidad financiera y política del Gobierno”.
En particular, el mercado sigue de cerca la capacidad de refinanciar vencimientos de deuda, acumular reservas para reducir la vulnerabilidad externa y sostener el respaldo político necesario para garantizar la continuidad del programa económico más allá de 2027.
En ese contexto, el fallo por YPF “no modifica de manera sustancial los compromisos fiscales dentro del horizonte que hoy resulta más relevante para los inversores”.
Por otro lado, señaló que el ruido geopolítico vinculado al conflicto en Irán domina la dinámica de los mercados globales. “Como reflejo de ese escenario, el EMBI Global registró una suba de 10 puntos básicos el viernes pasado”.
La renta variable argentina no detiene el rally
Los ADR argentinos por su parte cerraron con mayoría de subas en Wall Street, desacoplándose del mal clima global. Entre las principales subas se destacaron Loma Negra (4,5%), Central Puerto (4,4%) y Bioceres (4,1%), en una rueda donde también brillaron las energéticas: Pampa
Energía avanzó 3,5%, YPF 2,1% y Transportadora de Gas del Sur 0,9%, en línea con el impulso del petróleo y la resiliencia del sector.
Los bancos acompañaron, aunque con subas más moderadas: BBVA ganó 2,1%, Supervielle 1,8%, Macro 1,1% y Galicia 1,1%, mostrando algo más de cautela pese al rebote general del equity.
En Buenos Aires, el S&P Merval medido en dólares subió 3,2% hasta los u$s 1955,89. Aluar subió 8,7% en la sesión, Sociedad Comercial del Plata 7,5%, Loma Negra 4,3% y Pampa Energía 4,1%.
Pablo Das Neves, analista financiero, explicó a este medio que la suba de Aluar responde a tres factores concretos.
- Por un lado, la fuerte suba del precio internacional del aluminio, que mejora directamente las perspectivas del sector.
- En segundo lugar, el ataque de Irán a Aluminium Bahrain, una de las principales plantas del Golfo Pérsico, clave en la producción global y vinculada a la industria militar de Estados Unidos, lo que introduce ruido en la oferta.
- Finalmente, comentó que se suma un componente más táctico: “Cierta recuperación del papel tras el impacto negativo que había generado la disputa entre Javier Madanes Quintanilla y el presidente Javier Milei.
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