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Después de cada asado, las cenizas terminan en la basura. Sin embargo, hay un uso simple que sorprende a quienes lo descubren: mezcladas con agua, se convierten en un fertilizante líquido natural que nutre las plantas del jardín y ahuyenta las plagas sin químicos.

La clave está en su composición. Las cenizas de leña concentran potasio, calcio y magnesio, tres minerales esenciales para el desarrollo vegetal.

El potasio favorece la floración y la producción de frutos, el calcio fortalece los tejidos y evita la pudrición de raíces, y el magnesio es clave para la fotosíntesis.

Cómo preparar el abono líquido paso a paso

El proceso no demora más de cinco minutos de trabajo efectivo:

  1. Esperá a que las cenizas estén completamente frías y secas antes de manipularlas
  2. Agregá una cucharada sopera de ceniza por litro de agua
  3. Mezclá bien y dejá reposar en un bol o recipiente tapado durante 4 horas mínimo
  4. Aplicá el líquido directamente sobre la tierra, cerca de la raíz, sin mojar el tronco ni las hojas
  5. Evitá aplicar en días de viento para que el polvo no se disperse

El resultado es un riego rico en nutrientes que penetra mejor en el sustrato que la ceniza seca aplicada directamente. Además, al elevar levemente el pH del suelo, resulta especialmente útil en huertas y macetas con suelos muy ácidos.

Mezclar las cenizas del asado con agua: para qué sirve y por qué lo recomiendan los parrilleros.
Mezclar las cenizas del asado con agua: para qué sirve y por qué lo recomiendan los parrilleros.Generado con IA.

Por qué también aleja las plagas del jardín

La ceniza seca tiene otra función igual de práctica: actúa como barrera física contra babosas, caracoles y hormigas. Su textura áspera y alcalina impide el avance de estos insectos sin necesidad de pesticidas.

Para ese uso, basta con formar un anillo de ceniza seca alrededor de la base de las plantas más afectadas. La ceniza debe estar seca para que funcione como barrera; una vez húmeda, pierde eficacia como repelente aunque sigue siendo útil como abono.

Hay un punto importante a tener en cuenta: la ceniza tiene que provenir de leña natural sin tratamiento.

La que queda de maderas barnizadas, pintadas o con aditivos químicos puede ser tóxica para el suelo y las plantas. Tampoco conviene usarla en exceso ni aplicarla en plantas acidófilas como jazmines o hortensias.

Guardá las cenizas del próximo asado en un recipiente seco y cerrado: duran meses sin perder propiedades.