La escasa profundidad del mercado local y un renacido riesgo político empiezan a pasarle factura a la estrategia del Gobierno de financiarse en dólares sin acudir a Wall Street.
En la segunda vuelta de la licitación de la semana pasada, el Tesoro colocó ayer apenas u$s 34 millones de los u$s 100 millones que puso a disposición con el nuevo Bonar 2028, que vence un año después de las próximas elecciones presidenciales.
Si bien la Secretaría de Finanzas, comandada por Federico Furiase, había logrado el viernes una buena licitación de deuda, donde alcanzó un rollover de 138%, este lunes se vio la otra cara de la moneda, con dificultad para financiarse en dólares más allá del actual mandato presidencial. Ante ese traspié, en el mercado coincidieron en que, si bien la coyuntura actual no es favorable, el Gobierno necesitará colocar deuda en los mercados globales más temprano que tarde.
Los inversores volvieron a demostrar apetito por el Bonar 2027, pero su hermano menor, el que vence en 2028, no despertó pasiones. El nuevo título en dólares (AO28) apenas logró u$s 34 millones a una tasa nominal anual de 8,52%. Se trató de un tercio de lo que Caputo ofreció en la segunda rueda de la última licitación de marzo.
Hace unos meses Caputo explicó en redes sociales que no colocarían deuda en Nueva York y que el Gobierno buscaba “eliminar la dependencia que el país tiene con Wall Street”. Ese objetivo chocó ahora con la dificultad de extender duration de la deuda en dólares más allá del actual mandato de Javier Milei. Al mismo tiempo, reveló la imposibilidad de financiarse 100% en la plaza local.
“A diferencia de lo sucedido con la deuda en pesos, donde el Tesoro pudo estirar plazos de deuda, los bonares reflejan que es complicado estirar la duration de la deuda en dólares en el mercado local”, explicó Pedro Siaba Serrate, head of Research & Strategy de PPI.
Desde Aldazábal Cía coincidieron con esa mirada: “El resultado refleja la baja disposición del mercado a refinanciar vencimientos más allá del actual mandato presidencial, lo que sugiere dudas sobre la sostenibilidad económica y/o política del actual programa”. “En particular, hay incertidumbre en torno a la capacidad del Gobierno de acumular reservas sin recurrir al mercado internacional de deuda para rollear vencimientos, y sobre la fortaleza de los niveles de aprobación en un escenario de fragilidad en el mercado laboral”, aseguró Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía.
Ramiro Tossi, economista de Suramericana Visión, sostiene que el apetito del mercado es menor con respecto al Bonar 2028. “El mercado local es pequeño y poco profundo para el volumen que hay que refinanciar. Son dólares de corto plazo y la contrapartida de depósitos en el sistema financiero. Y son difíciles de mover. Incluso con los cerca de u$s 14.000 millones que hay en FCI en dólares”, revela.
La lupa del mercado se posa ahora sobre el año que viene, donde los vencimientos de deuda continuarán siendo una preocupación. “A la hora de mitigar riesgos de cara al 2027, en el que los vencimientos en dólares totales del Tesoro / BCRA alcanzan u$s 33.000 millones, resulta fundamental acceder al mercado internacional”, aseveró Siaba Serrate. El analista remarcó, sin embargo, que el contexto global actual apaga las posibilidades de reabrir esa ventana a corto plazo, “pero no quita la necesidad de limpiar vencimientos en algún momento de este año”.
Como contracara, desde Puente celebraron que el Tesoro cierra un mes de fuerte actividad en el mercado doméstico de moneda extranjera, logrando un financiamiento total de u$s 681 millones. “Esta dinámica ratifica la capacidad del Gobierno para capturar la liquidez en dólares del sistema local, extendiendo los plazos de la curva soberana hacia 2028”, agregaron.
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