

La Bolsa porteña atraviesa un momento particular, en el que los fundamentos macroeconómicos de la Argentina parecen haber quedado en segundo plano frente a la volatilidad global.
En este escenario, un reciente informe de la consultora Delphos Investment advierte que el índice S&P Merval se mueve al compás del “ruido internacional”, con la guerra en Medio Oriente y su impacto en el precio del petróleo como los factores más relevantes para los inversores.
Paradójicamente, algunos analistas observan que esta dinámica está abriendo una ventana de oportunidad muy concreta para los inversores posicionados en acciones domésticas.
En las últimas semanas, la correlación de las acciones argentinas con sus pares de la región quedó en evidencia. Es que, según el análisis de la firma, en ocho de las últimas 10 ruedas bursátiles el signo de retorno del índice porteño coincidió exactamente con el de las bolsas latinoamericanas.
La lógica, señalan, es lineal: cuando aumenta el optimismo financiero global, el Merval se acopla a la tendencia de apetito por el riesgo (risk-on), pero cuando las tensiones se agravan, los papeles caen a la par del resto, un efecto de arrastre que también impacta de lleno en los movimientos del riesgo país.
Esta fuerte dependencia del humor externo trajo aparejado un cambio de comportamiento en los activos locales y la pérdida de la sintonía que la plaza porteña mantenía hasta hace muy poco tiempo con los activos tecnológicos de moda, como los que integran el Nasdaq 100.

A nivel sectorial, el impacto de la coyuntura global dejó a la vista una elevada sensibilidad en ciertas acciones, con los bancos mostrando un rendimiento inferior (underperformance) frente al índice general y replicando de manera curiosa los movimientos del precio internacional del petróleo.
En la vereda de enfrente a esta volatilidad financiera, el sector energético nacional logró consolidar un rol defensivo dentro de las carteras. Frente a esta coyuntura, los analistas de la consultora consideran que las compañías petroleras operan en la actualidad bajo una dinámica de excepción frente a los vaivenes generales del mercado.
En la pizarra local, papeles de peso pesado como YPF y Vista Energy (VIST) están funcionando directamente como un instrumento de cobertura para proteger el capital ante la incertidumbre.
De esta forma, el diagnóstico central que arroja el mercado es que la brújula del Merval va mutando, pero el contexto puramente doméstico influye muy poco en los precios de pantalla.
Si las cotizaciones dependieran estrictamente de los factores argentinos, los expertos aseguran que las acciones bancarias deberían estar rindiendo muy por encima del índice general (outperform).
Esta proyección -señalan- se apalanca en condiciones macroeconómicas que ya están dadas para un sólido repunte del crédito al sector privado, un fenómeno que los últimos balances trimestrales de las entidades comenzaron a reflejar.

Es por esto que, ante este evidente desacople entre las valuaciones dictadas por el exterior y la economía real que muestran los números del sistema financiero, la City ve una jugada clara.
Para Delphos Investment, el sector bancario se posiciona hoy como la principal oportunidad y la recomendación número uno para conformar una cartera de equity (acciones) local.
Para equilibrar el riesgo de esta apuesta, la estrategia se completa con la tenencia de activos petroleros que, sin necesidad de sobreponderarlos en el portfolio, cumplen a la perfección la función de blindaje.
“El sector bancario es nuestro principal recomendado en una cartera de equity local, mientras que el petrolero, sin sobreponderar, cumple una función de cobertura”, resume en este sentido.















