En enero el crédito no bancario volvió a crecer por cuarto mes consecutivo y también aumentó la morosidad en las familias. Así lo reflejó un informe de la consultora Eco Go.
En el primer mes del año, el crédito aumentó 2,3% mensual en términos reales y acumuló un stock de $ 13,84 billones y nuevamente, como viene sucediendo hace un cuatrimestre, lo hizo a un ritmo mayor que el bancario.
Esto vino acompañado de una mayor irregularidad en las carteras de las entidades no bancaria, que se ubicó en 23,9%, casi cuatro veces el nivel que registró el crédito total del sistema financiero y 2,4 veces el de consumo bancario de las familias.
La participación del crédito no bancario en los préstamos al consumo aumentó en 0,6 p.p. y representa un 25% del total del mercado.

Asimismo, el 91% del crédito no bancario va destinado a familias, si bien el endeudamiento de los hogares con entidades no bancarias disminuyó respecto de diciembre del 38,7% de la masa salarial al 37% en enero. Al incorporar también el crédito bancario, el peso del crédito en los sueldos desciende de 158,4% en diciembre a 147,6% en enero.

Si se toma sólo la masa salarial de los cuentapropistas y trabajadores informales, el crédito no bancario equivale al 61,3% de la masa salarial mensual.
“La mora viene al alza en todos los sectores del crédito. Está muy alta y responde a que la desaceleración de la inflación terminó con el mecanismo que licuación de las tasas que la gente venía usando antes”, explicó una fuente del sector Fintech a El Cronista. Es decir que la gente estaba acostumbrada a sacar un crédito y la inflación iba licuando las cuotas porque el sueldo se ajustaba en línea con el índice.
Asimismo, con la llegada de Milei, se reactivó al crédito fuerte. “Los bancos salieron a prestar a las personas y a los generadores de crédito. Eso impactó en una mayor oferta. Se elevaron los mínimos para los tomadores después de mucho tiempo de estar muy frenado”, dijo la fuente.
“En nuestro caso, tomamos muchas medidas y logramos mejorarla fuerte desde septiembre a hoy. Además, como damos créditos cortos, no a dos años como la mayoría de los préstamos personales, entendemos más rápido quién no te paga para poder cambiar y ajustar las políticas en el corto plazo”, señaló una voz del sector fintech a El Cronista.
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