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El presidente Javier Milei advirtió que el Reino Unido incumple la condición de no operar en el área en conflicto. La declaración se basa en la inminente puesta en marcha del mega proyecto petrolero Sea Lion, de explotación sobre el mar argentino, en el territorio bajo el reclamo de soberanía por las Islas Malvinas.

Según los medios británicos, la iniciativa comenzaría a producir en 2028, con una inversión inicial de u$s 2100 millones. El proyecto petrolero offshore que avanza en las aguas en disputa y que promete transformar por completo la economía del archipiélago.

El yacimiento está ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, unos 220 kilómetros al norte de las islas. Fue descubierto en 2010 por la petrolera británica Rockhopper Exploration, pero permaneció paralizado durante más de una década por sus altos costos, la caída del precio internacional del crudo y las dificultades para conseguir financiamiento.

El área donde Rockhopper y Navitas tienen previsto operar el proyecto Sea Lion desde 2028
El área donde Rockhopper y Navitas tienen previsto operar el proyecto Sea Lion desde 2028

El escenario cambió con la incorporación de la israelí Navitas Petroleum, que quedó como operadora y titular del 65% del proyecto. Rockhopper conserva el 35% restante. En diciembre de 2025, ambas empresas tomaron la decisión final de inversión para comenzar a desarrollar la primera etapa, después de recibir la autorización de la administración británica de las islas.

Rockhopper confirmó el 3 de junio de 2026 que Sea Lion ya se encontraba formalmente en etapa de desarrollo, luego de la decisión final de inversión adoptada en diciembre de 2025 y del cierre del financiamiento necesario para ejecutar la primera fase. El objetivo es iniciar la producción comercial durante el primer trimestre de 2028.

La fase inicial contempla la perforación de 11 pozos submarinos, conectados a un buque flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo —conocido en la industria como FPSO—. La nave Aoka Mizu será remodelada y trasladada al Atlántico Sur para procesar y almacenar el crudo antes de cargarlo en buques petroleros.

Las compañías estiman que el desarrollo demandará alrededor de u$s 1800 millones hasta la puesta en marcha y cerca de u$s 2100 millones en total. El financiamiento incluye líneas de crédito por u$s 1000 millones y aportes de capital de los socios.

El inicio de la perforación está previsto para comienzos de 2027 y el primer petróleo, para el primer trimestre de 2028. La producción podría alcanzar un pico de entre 50.000 y 55.000 barriles diarios. Las dos primeras etapas del área norte reúnen reservas probadas y probables por unos 314 millones de barriles, según la última certificación independiente presentada por Rockhopper.

El impacto de la israelí Navitas

Sea Lion ya no se limita al desarrollo aprobado. Navitas activó en agosto la compra de un segundo buque FPSO, el OSX-1, por unos u$s 125 millones, para acelerar la explotación del área central del yacimiento.

Esa ampliación requeriría una inversión cercana a u$s 3000 millones, de los cuales alrededor de u$s 1150 millones corresponderían a la compra, modernización y adaptación de la nave. El plan contempla otros 38 pozos, distribuidos en dos fases, y podría sumar capacidad por hasta 125.000 barriles diarios.

Con todo, Sea Lion podría disponer hacia el final de la década de una capacidad cercana a 180.000 barriles por día. Sin embargo, esa expansión todavía debe obtener la aprobación de la administración isleña, cerrar su financiamiento y alcanzar una nueva decisión final de inversión, prevista para 2028. El objetivo de Navitas es comenzar a producir en el área central a fines de 2030.

Para la administración británica de las islas, el proyecto representa un salto económico extraordinario. El esquema contempla una regalía del 9% sobre los ingresos petroleros y un impuesto corporativo del 26% sobre las ganancias. La explotación podría triplicar el PBI del archipiélago, cuya economía depende principalmente de la pesca.

El rechazo argentino

La Argentina desconoce las licencias otorgadas por las autoridades isleñas y considera que la explotación se desarrolla sin autorización sobre parte de su plataforma continental. Tras la decisión final de inversión, la Cancillería rechazó el proyecto y advirtió a empresas, bancos, aseguradoras y proveedores que su participación podría derivar en sanciones administrativas y acciones judiciales.

Rockhopper fue declarada clandestina e inhabilitada para operar en la Argentina por 20 años en 2013. Navitas recibió la misma sanción en 2022. El Gobierno sostiene que el avance de Sea Lion contradice las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la disputa de soberanía y exhortan a las partes a no introducir modificaciones unilaterales mientras permanezca pendiente una solución negociada.