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En un acto cruzado por la interna libertaria, el presidente Javier Milei y su Gabinete participaron del tradicional Tedeum del 25 de Mayo realizado este lunes en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

En este contexto político, el arzobispo porteño, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, lideró la ceremonia con un discurso en el que pidió explícitamente al Gobierno unidad, diálogo y reenfocar la gestión en los más vulnerables.

El mandatario llegó acompañado por su Gabinete, que se trasladó a pie desde Casa Rosada hasta el templo ubicado a pocos metros. A su ingreso, Milei y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, compartieron un abrazo y el homenaje frente a la tumba del Gral. José de San Martín.

Tras la oración, las autoridades cantaron el himno nacional en la puerta del Cabildo —con la interpretación de la Fanfarria Militar “Alto Perú”— y, luego, regresaron a Balcarce 50 para una reunión de Gabinete convocada por el propio Milei.

Sin Villarruel y con la interna al rojo vivo

Ni el presidente Milei esconde ya las internas liberales, las cuales volvieron a quedar expuestas en el Tedeum de este 25 de Mayo de la mano del discurso con tono de reproche de García Cuerva.

Es que, frente a una Casa Rosada sacudida por la interna entre el asesor Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, García Cuerva evitó nombrar actores, pero fue directo al señalar el costo político de las peleas internas.

Tomando la imagen de cuatro hombres que cooperaron para llevar a un enfermo ante Jesús, destacó que su gesta fue posible porque “dejaron de lado por un rato sus diferencias, porque pusieron en el centro de su misión al paralítico; se pusieron a su servicio, no se sirvieron de él”.

El Gabinete de Milei camino al Tedeum del 25 de Mayo en 2026 (Fuente: Presidencia)
El Gabinete de Milei camino al Tedeum del 25 de Mayo en 2026 (Fuente: Presidencia)

Y tradujo esa lección al plano político sin rodeos: “En términos políticos: acordaron, consensuaron; se plantearon una tarea común pensando en los más frágiles”.

“Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”, sostuvo en este sentido, retomando palabras del papa Francisco.

El mensaje fue dirigido a la “doble interna” que curza al Gobierno: la más visible es la que distancia a Milei de la vicepresidenta Victoria Villarruel. El sábado, su equipo de comunicación confirmó que no había sido invitada por el Poder Ejecutivo al Tedeum. El dato no sorprende: hace casi un año, Milei evitó saludarla y la calificó públicamente de “traidora”.

Desde entonces, la relación entre las cabezas del Ejecutivo está rota, con Villarruel distanciada de todo el Gabinete y con críticas abiertas a Milei y sus funcionarios.

Por otro lado, el conflicto entre el titular de Diputados, Martín Menem; alfil de Karina Milei, y el asesor estrella del Presidente, Santiago Caputo, se profundizó aún más la semana pasada tras la aparición de una cuenta anónima de X vinculada al presidente de la Cámara Baja con críticas internas.

Pese a que la semana pasada el propio Milei intentó bajarle el tono al conflicto, integrantes de las Fuerzas del Cielo señalaron que están dispuestos a continuar con la disputa.

Insisten en que hay pruebas de que era el propio Menem quien publicaba críticas a su sector desde una cuenta de X. “Le mienten al Presidente”, dijo esta semana Daniel Parisini -conocido como “El Gordo Dan”- en su streaming, desautorizando abiertamente al mandatario.

La Iglesia, entre el diálogo y las críticas sociales

El Tedeum llegó en un momento de tensión, pero también de gestos de acercamiento entre el Gobierno y la Iglesia Católica. Tras meses de rispideces, la Casa Rosada desplegó señales de distensión en las últimas horas, en parte alentadas por la expectativa en torno a una posible visita del papa León XIV a la Argentina —una perspectiva que por ahora nadie confirma oficialmente, pero que tanto el Presidente como el canciller Pablo Quirno alimentaron con tuits recientes—.

La semana pasada, los ministros Sandra Pettovello y el propio Quirno se reunieron con las autoridades de la Conferencia Episcopal, entre ellas García Cuerva, en un gesto de contacto antes de la homilía.

Sin embargo, las diferencias de fondo no se disiparon. La conducción de la Conferencia Episcopal, encabezada por el arzobispo Marcelo Colombo, viene incrementando sus cuestionamientos al impacto social del ajuste económico y alerta sobre el crecimiento de la demanda alimentaria en parroquias y organizaciones vinculadas a Cáritas.

“Antes nos ayudaba gente en Cáritas que ahora son también gente que nos viene a pedir”, sintetizó Colombo en una reciente entrevista. Desde el oficialismo, esas intervenciones fueron interpretadas como un posicionamiento político opositor, especialmente luego de que el titular episcopal se reuniera con intendentes peronistas y dirigentes sindicales.

García Cuerva, quien oficiará la homilía, no es ajeno a esa sensibilidad: el último fin de semana presidió una misa en la Villa 31 en la que cuestionó el operativo “Tormenta Negra” desplegado por la Ciudad en barrios vulnerables.

En la Casa Rosada esperan un mensaje duro, aunque confían en que el diagnóstico eclesiástico también reconozca lo que el Gobierno define como una “brutal reducción de la pobreza”: según el INDEC, la tasa del segundo semestre de 2025 fue del 28,2%, casi 10 puntos porcentuales menos que en el mismo período del año anterior.