

Rodeada de inversores que la miraban esperando que les contase la nueva propuesta que haría furor en el negocio de las “puntocom , Analía Zygier sintió que todo se le estaba dando demasiado rápido.
Licenciada en Letras y profesora de Literatura Latinoamericana en la UBA, su idea de crear un portal de Internet con noticias para abogados era sólo eso, una idea, que de casualidad había comentado a un amigo en una reunión social. Sin un plan de trabajo, ni presupuesto proyectado ni oficina en vista, salió de esa reunión de inversores con u$s 30.000 en la mano.
“Parecíamos la Cenicienta de los proyectos de Internet porque cuando todos recaudaban millones nosotros empezamos con apenas 30.000 , dice, sonriendo y recordando su día de suerte. El hada madrina de la historia fue nada menos que el Grupo Liberman, que por esa época apostaba por los sitios de Internet.
Junto a un periodista que la ayudaba en la redacción, Analía se encargó de poner en marcha la página web y de organizar la empresa. Sus habilidades en el campo de las computadoras la ayudaron a avanzar en el mundo de Internet, algo bastante raro tratándose de una persona que venía de la facultad de Filosofía y Letras. “Soy medio extraña con respecto a mis pares porque me gusta mucho la tecnología, sé programar, arreglar una computadora y cada aparato nuevo que sale me lo compro , indica.
Con estas habilidades naturales más su afinidad por el Derecho, cuando el socio periodístico abandonó el proyecto en 2000, Zygier asumió sola el control de la empresa y se hizo cargo de darle nuevos rumbos.
Estrellas de cine... sin facturación
Para esa época, el diario avanzaba de la mano de su propuesta innovadora: un sitio gratuito que brindaba diariamente información jurídica con rigor y conocimiento pero en un lenguaje muy desacartonado y creativo. Hasta que vino la debacle de 2001. Poco antes de esa fecha, en el mundo ya había señales de que la burbuja de las “puntocom pronto explotaría. Cuando finalmente sucedió, no sólo los inversores salieron del negocio; toda la cadena que financiaba estos espacios quedó cortada.
“Los avisadores desaparecieron y nos quedamos sin un peso , recordó Zygier. Al contrario, los que sí llegaron, y en masa, fueron los lectores. “Como publicábamos fallos sobre el corralito, los abogados entraban a ver cómo sacar la plata de los bancos y a leer los últimos fallos de los tribunales. Teníamos la paradoja de que facturábamos cero pero nuestros lectores se multiplicaron por diez .
El boca a boca funcionó y en el ambiente del Derecho el Diario Judicial se hizo muy conocido. Este crecimiento les permitió contar no sólo con un caudal importante de lectores sino fortalecer su imagen de diario sólido, actualizado y serio. Pero aunque la gente mandaba cartas de agradecimiento y las suscripciones aumentaban día a día los recursos no aparecían.
Consciente de la buena llegada que tenía el diario en el interior donde se encontraba el 60% de sus suscriptores, Zygier decidió hacer un viaje a Córdoba y Mendoza para dar cursos sobre el corralito. “Cuando volví, aseguré que no lo iba a hacer nunca más porque todo era un problema: la logística era terrible, los clientes pagaban con bonos, juntábamos papelitos de colores .
Pero el buen olfato para los negocios fue más fuerte. En ese viaje descubrieron que no sólo los leían sino que en la educación a distancia había un nicho por explotar. “Nos dimos cuenta de que en el interior nos recibían como estrellas de cine, nos leían habitualmente y había un mercado muy interesante con el tema de la capacitación .
En ese momento comenzó la reconversión del negocio. Mientras el diario seguía saliendo y sumando público, Analía y su equipo empezaron a estudiar el tema del e-learning. Durante un año se dedicaron a preparar la plataforma técnica para este tipo de servicio, de seleccionar el plantel de profesores y darle forma a los cursos. En 2003 hicieron la prueba piloto y salieron con dos cursos cada tres meses. Hoy ofrecen diez cursos nuevos por mes, con alumnos que varían entre 20 y 60 por cada cursada.
“La vuelta al negocio se la encontramos con los cursos. La educación a distancia es ahora la clave de nuestro éxito y el corazón de la empresa , afirma Zygier después de contar que en lo que va desde su puesta en marcha, más de 4.500 alumnos ya pasaron por su campus virtual.
Reconversión del negocio
La vuelta que le encontraron a su empresa no significó un cambio de rubro sino una adición. Actualmente, Diario Judicial es un portal de noticias jurídicas, con entrevistas, notas del día, artículos de investigación, fallos y documentos para bajar que cuenta con un equipo de periodistas con base en el Palacio de Tribunales y corresponsales en el interior del país. A la vez, es un centro de educación a distancia, que el año pasado certificó con las ISO 9001:2000, con cursos de actualización profesional para abogados del país y el extranjero que tiene un comité académico compuesto por figuras como Eugenio Zaffaroni, Daniel Sabsay, Norberto Spolansky, Juan Carlos Fernández Madrid y Ricardo Augusto Nissen.
En la práctica, estas dos patas del negocio se complementan a la perfección. “El portal nos da volumen de gente y al tener muchos lectores contamos con una cantidad enorme de posibles alumnos. Además, el diario nos da confianza, la persona que quiere comprar un curso nos conoce porque le mandamos las noticias todos los días. Para nosotros el diario es la puerta de entrada para hacer crecer el negocio de la educación a distancia .
Para hacer frente a la nueva realidad de la empresa se tuvo que agrandar el equipo con periodistas, técnicos, telemarketers y pedagogos. Cuando ingresen los últimos empleados, llegarán a un total de 20. “Soy bastante creativa, me gusta experimentar cosas nuevas pero siempre cuento con un buen equipo de gente , reconoce Zygier, contenta de tener un grupo consolidado.
Con planes para llevar su educación fronteras afuera, sabe que tiene espacio para seguir explotando. “Queremos hacer crecer mucho más el nicho de la educación a distancia y seguir avanzando a nivel tecnológico y a nivel pedagógico. Unir las dos vertientes es el desafío que vamos a ir transitando .
El segmento al que apuestan -com-puesto en su mayoría por mujeres y profesionales del interior con dificultades para acceder a educación superior presencial- respondió a las propuestas académicas que les ofrecieron y creció tanto como el plantel del profesores que este año llega a 40. En paralelo, otra vertiente del negocio que están empezando a explotar es el diseño de cursos de educación a distancia para organismos del Estado y empresas.
Para dar cuenta de todos los logros, no hay mejor testigo que el garage de la calle Amenábar, donde se montó la oficina de Diario Judicial. Allí llegó en 1999 Analia con los u$s 30.000, allí llegaron después los escritorios y muebles de oficina que se compraron en Córdoba luego del curso, porque era el único lugar que recibía los bonos Lecor. Allí también se hicieron entrepisos, cableados y divisiones para albergar al equipo que creció año a año. Por eso, a pesar de que sobre un estante reluce el premio Mate.ar en la categoría “Medios de Comunicación ( Pyme) que ganaron en 2003, Zygier no duda a la hora de mencionar su logro más importante: “Nuestro mejor galardón es haber sobrevivido al boom de las puntocom .
Leticia Chirinos










