El presidente Javier Milei participó este jueves de una actividad a bordo del portaaviones nuclear USS Nimitz, en el marco de los ejercicios navales Passex 2026 que se desarrollan en el Atlántico Sur. La visita se inscribe en la agenda de cooperación militar con Estados Unidos impulsada por la Casa Rosada.
Según confirmaron fuentes oficiales a El Cronista, el mandatario fue acompañado por la secretaria General de la presidencia Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el embajador de Estados Unidos en Argentina Peter Lamelas.
Además, viajó con ellos la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el asesor estrella Santiago Caputo y el jefe de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Por parte del ministerio de Defensa estuvieron el jefe de la cartera, Carlos Presti, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el vicealmirante Marcelo Dalle Nogare y el jefe de la Armada Argentina, el almirante Juan Carlos Romay.

La actividad fue también en conjunto a autoridades del área de Defensa y del Congreso. También participan mandos de las Fuerzas Armadas y representantes diplomáticos.
El mandatario partió desde Aeroparque a media mañana y arribó a la nave tras un traslado en una aeronave de logística naval, en lo que constituyó su primera experiencia en un buque de estas características. La actividad coincidió con demostraciones aéreas y operativas previstas para el cierre del ejercicio conjunto.
Entre los antecedentes recientes figura el impulso a la Base Naval Integrada en Ushuaia, concebida como un punto logístico clave para el acceso a la Antártida y con potencial financiamiento estadounidense.
El operativo Passex 2026 fue autorizado por decreto y se desarrolló a partir del tránsito del portaaviones por el Estrecho de Magallanes, con posterior despliegue en el Mar Argentino. Estas maniobras, denominadas Passing Exercise, se activan de forma coordinada entre fuerzas cuando unidades extranjeras operan en aguas jurisdiccionales.
Durante los últimos días, el dispositivo combinó unidades de la Armada Argentina con el grupo de tareas estadounidense, incluyendo al destructor USS Gridley. Las prácticas incluyeron maniobras en formación, ejercicios de defensa aérea, vuelos de exploración y operaciones de interdicción marítima.

A la altura de la costa bonaerense se sumaron buques argentinos, lo que permitió alcanzar el máximo nivel de despliegue del ejercicio. En ese marco, se realizaron evoluciones tácticas, prácticas de comunicación y el tradicional Photoex, destinado a registrar la formación naval conjunta.

Este tipo de entrenamientos retoma antecedentes como los ejercicios “Gringo-Gaucho”, orientados a mejorar la interoperabilidad entre ambas armadas y elevar los estándares operativos. En paralelo, la presencia de oficiales argentinos en el Estado Mayor multinacional del portaaviones apunta a profundizar el intercambio de doctrinas y procedimientos.
La visita del jefe de Estado al USS Nimitz se produce, además, en un contexto de creciente cooperación bilateral en materia de defensa y marca la segunda ocasión en dos años en que un portaaviones estadounidense opera en el Mar Argentino, tras el despliegue del USS George Washington en 2024.
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